Las nuevas ventanas de la política chilena

Computador Durante el último año el fenómeno de la Web 2.0[1], donde son los usuarios quienes suben y difunden sus propios contenidos, ha dado que hablar. Uno de sus íconos ha sido Youtube[2], el cual tras dejar su sello durante el 2006, este año sigue marcando pauta. El sitio, en conjunto con la cadena televisiva CNN, tiene un apartado exclusivo para las elecciones presidenciales del próximo año en Estados Unidos. “You Choose ‘08” es el espacio donde los ciudadanos estadounidenses pueden ver videos de los precandidatos –demócratas y republicanos- y verlos debatir entre ellos. Pero aun más importante, los usuarios pueden formular preguntas vía video y dejar sus opiniones, en forma de post, respecto de las respuestas de los políticos. O sea una verdadera comunicación bidireccional entre ciudadano y candidato.

Con los recientes estudios de opinión en nuestro país, hemos observado cómo la distancia entre políticos y ciudadanos ha ido creciendo. Por ejemplo, la última encuesta Adimark (septiembre 2007) revela que el 54% de la población no se siente identificado ni con la Concertación, ni con la Alianza y menos con la izquierda extraparlamentaria. Es en este contexto donde la Internet aparece como un nuevo camino para participación en política y de una verdadera comunicación entre representantes y representados.

Como ya es tradicional, es en Estados Unidos donde este fenómeno ha comenzado. Ya en las primarias demócratas de 2004, el precandidato Howard Dean dio el puntapié inicial convirtiendo el clásico ‘puerta a puerta’ a ‘clic por clic’. A través de Internet, llegó a recaudar 7,6 millones de dólares para su campaña electoral, a través de la conversación con los ciudadanos por web. Si bien finalmente fue derrotado por John Kerry, su fórmula ha sido copiada por todos los candidatos. Facebook[3], MySpace[4] y el mencionado YouTube son las herramientas que hoy están siendo utilizadas por los precandidatos estadounidenses para darse a conocer y conversar con los ciudadanos. De hecho, ya existen páginas como TechPresident[5], donde se puede observar el ranking del uso de la web de cada precandidato.

En Chile, si hoy navegamos por los diferentes sitios de los partidos políticos, desde el pacto Juntos Podemos a la Alianza, o si observamos la página web del Gobierno[6] o del Senado[7], nos encontraremos con que nuestros actuales políticos no utilizan de la mejor manera esta ‘red de redes’[8], un medio con millones de posibilidades. Noticias, propaganda electoral e información es lo que se encuentra en cada una de las páginas. Lo mismo de siempre, pero esta vez abierta al público las 24 horas.

Pero este uso de Internet, como sólo una herramienta panfletaria, no sólo ocurre en Chile sino que se repite en varias partes del globo. Castells (2001), en uno de sus discursos, menciona que en todos los países desarrollados, o en vías de desarrollo, sus partidos políticos tienen Internet, pero con vías unidireccionales de información. Según él, el problema no es del medio, sino del sistema político donde aún se cree que las imágenes y las apariencias son más importantes que el discurso. El pensamiento de Castells se basa en un término que él mismo propone: “Sociedad Red”. Éste básicamente desecha la idea de que es el medio quien modela la sociedad y que al contrario de lo que se cree, es la sociedad quien modela el medio. “Hay que cambiar la política para cambiar Internet y, entonces, el uso político de Internet puede revertir en un cambio de la política misma”[9].

La política ya llegó a la Internet, como también todos los ámbitos de la vida. El uso de ella en la política supone un choque de dos estructuras. Por un lado este nuevo medio tiene como principal característica la horizontalidad e igualdad entre los usuarios. En cambio, la política es todo lo contrario, supone una verticalidad y la subordinación. Es por eso que varios autores[10] han desarrollado diferentes tipologías, que se pueden resumir en dos, de esta relación: “Gobierno electrónico” y “Democracia electrónica”. El primero básicamente se basa en la gestión (Estado – ciudadano) y el segundo en la relación de los políticos y votantes.

En Chile, el primero ha ido desarrollándose tibiamente, pero más rápido que el segundo. Según Araya (2005), el “Gobierno Electrónico” tiene tres promesas que cumplir. Primero, “mayor eficiencia”: automatización de procesos, la eliminación del papel y la integración de la informática de distintos servicios públicos. El sitio del Servicio de Impuestos Internos (SII)[11] es un claro ejemplo de esto. En segundo lugar está la “transparencia en la gestión”, hoy, internacionalmente, se repudia la corrupción. Nuestro país lentamente ha avanzado hacia esto, por ejemplo en las páginas de ambas Cámaras del Congreso, se puede fiscalizar la asistencia, votos y trabajo de los parlamentarios. Y por último, “cercanía con los ciudadanos”, punto que en Chile está al debe.

Por el otro lado, y el punto que más nos interesa, la “Democracia Electrónica” o “E-Democracia”, es el ámbito donde los partidos políticos, y los mismos políticos, deben moverse para no seguir perdiendo credibilidad. La bidireccionalidad y la horizontalidad de la Internet debe ser adoptada por los sitios políticos, no sólo en campañas si no de manera permanente. El establecer canales de consulta, comunicación y participación, incentivan a ésta y fortalecen la democracia. De hecho, el Internet se ve como la nueva ágora griega[12], donde ahora todos pueden participar.

Los llamados partidos tradicionales, deben replicar las experiencias de los diferentes movimientos sociales. Para Alonso-Gutiérrez (2007), Internet tiene ventajas que puede ser muy aprovechada por los partidos políticos, su rapidez y eficacia pueden coordinar grandes grupos de personas. Fenómeno que en Chile vivimos con la llamada “Revolución Pingüina”. Durante Mayo-Junio de 2006, los estudiantes secundarios estuvieron fuertemente organizados por este medio. Blogs, Messenger y foros fueron las herramientas de coordinación entre escolares de Arica a Magallanes.

Otro ejemplo ocurrió en España luego del atentado del 11 de marzo de 2004. Mientras que el gobierno del Partido Popular culpaba a la organización separatista vasca ETA, las investigaciones apuntaban hacia Medio Oriente. El gobierno intentó sacar partido de esto, ya que sólo quedaban tres días para las elecciones presidenciales. El 13 de marzo sucedió algo inesperado. Miles de personas salieron a protestar en las afueras del partido oficialista. No hubo llamado ni por radio o televisión, e incluso de ningún movimiento político. Todos los manifestantes llegaron por el aviso de mensajes de textos de sus celulares. Este fenómeno logró que el día de las elecciones todo se diera vuelta y el Partido Popular saliera del gobierno. Ambos casos dejan en manifiesto el poder de las tecnologías de la información y de comunicación (TIC), en el ámbito político y social.

Colombo (2006), plantea una serie de posibilidades y limitantes que trae consigo la participación ciudadana [ver anexo], ya hemos explicado algunas de sus virtudes, pero sólo desarrollaremos su limitante más evidente. Una de las principales críticas que se le hace a esta E-democracia, es que en el corto plazo induce a la exclusión de ciertos sectores. Edad, sexo, ingreso económico y otros factores influyen directamente en lo que conocemos como la “brecha digital”[13]. Según el estudio WIP-Chile (2006)[14], los usuarios de internet en nuestro país corresponden al 40% de la población total. Un número bajo, pero si observamos el mismo índice en el año 2000, este porcentaje ha crecido un 34%, lo cual da buenas expectativas para los próximos años. Por ejemplo para el año 2005 en Estados Unidos el acceso a Internet sobrepasaba el 80%.

Si los datos chilenos lo separamos por grupo socioeconómico, obtenemos que el 73% del estrato ABC1-C2 tiene acceso a la red, menos del 50% en el C3 y sólo el 32% en el D. Para combatir estas desigualdades, es el Estado, ONG’s y las empresas privadas quien se debe hacer cargo del problema tal y como se hace con la alfabetización tradicional y algunas necesidades básicas. Algunos de los ejemplos más conocidos es la iniciativa de Nicholas Negroponte y sus computadores a 100 dólares[15]. En nuestro país también tenemos algunos aportes, la red Enlace y la campaña de alfabetización digital son ejemplos claros de iniciativas gubernamentales pero aún no es suficiente. A la lista de los llamados a combatir esta desigualdad digital, claramente se podrían agregar los políticos. Araya (2004) plantea que los partidos políticos pueden transformar alguna de sus sedes en puntos de acceso público, “telecentros”[16], lo que permitiría masificación de la web, con lo que se lograría mayor comunicación entre adherentes y políticos, produciéndose una cercanía y confianza mutua.

Últimamente, hemos visto cómo lentamente nuevas agrupaciones políticas, como Chile Primero[17] (centro izquierda) e Independientes en Red[18] (centro derecha), han ido desarrollando sus influencias a través de la Internet, con contacto bidireccional con los cibernautas y aprovechando las ventajas de la web. Otro ejemplo, es el blog del senador Fernando Flores, quien con bastante frecuencia actualiza el sitio con noticias sacadas de diferentes medios y las pone en debate con los usuarios, participando él en muchas ocasiones. El título de su blog, “Abriendo juegos, Abriendo espacios” ya nos deslumbra en algún sentido a lo que quiere ver, el cual aún no ha desarrollado en totalidad.

Viendo estos datos y aventurándose a una mejora del acceso en los próximos años (por ejemplo, en el año 2005 en Estados Unidos ya se estaba hablando de más de 80% de la población conectada[19]), podemos aventurarnos diciendo que esta nueva ágora griega de política chilena será posible en el corto plazo. No será un cambio a una democracia directa, por lo menos ni en el corto, ni mediano plazo, como algunos han adelantado[20], pero sí logrará ser una gran herramienta de perfeccionamiento para la democracia representativa que hay en nuestro país, en donde los políticos podrán recuperar la confianza perdida de los ciudadanos.


[1] COBO ROMANÍ, C.; PARDO KUKLINSKI, H. (2007) Planeta Web 2.0. Inteligencia colectiva o medios fast food. E-book [Fecha de consulta: octubre 2007]. <http://www.planetaweb2.net>

[2] www.youtube.com. La revista TIMES nombró como personaje del año 2006 a “You”. El premio recaía en todas las personas que suben contenido a Internet. En la portada de esa edición se usó el logo de YouTube como referencia, lo cual manifiesta la relevancia de este sitio en el fenómeno Web 2.0.

[3] www.facebook.com

[4] www.myspace.com

[5] www.techpresident.com.

[6] www.gobiernodechile.cl.

[7] www.senado.cl.

[8]TELEDUC (1998) Internet para todos. Santiago, Chile: Corporación de Televisión de la Universidad Católica de Chile. [videograbación y texto]

[9]CASTELLS, M. (2001) Internet y Sociedad Red. http://tecnologiaedu.us.es/revistaslibros/castells.htm [Fecha de consulta: octubre 2007]

[10] HARTO DE VERA, F. (2006) Tipologías y modelos de democracia electrónica. En “Primer congreso sobre Internet, derecho y política: las transformaciones del derecho y la política en la sociedad de la información” [Fecha de consulta: octubre 2007] <http://www.uoc.edu/idp/2/dt/esp/harto.pdf>

[11] www.sii.cl

[12] MARTIN DIEZ, M. (2004) Ciberdemocracia y opinión pública, “luces y sobras”. Colombia. Revista Palabra-Clave.

[13] VEGA, A. (2004) “Internet para todos: después del año europeo de la discapacidad”, Revista Española Comunicar.

[14] WIP Chile 2006, www.wipchile.cl.

[15] http://www.emol.com/noticias/tecnologia/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=259190

[16] ARAYA, R. (2005) Internet, política y ciudadanía. Nueva Sociedad, pp. 56-71.

[17[18] http://www.independientesenred.cl

[19] http://www.wipchile.cl

[20] HARTO DE VERA, F. (2006) Tipologías y modelos de democracia electrónica. En “Primer congreso sobre Internet, derecho y política: las transformaciones del derecho y la política en la sociedad de la información”.

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